Cuando funciona, participar con éxito en una tendencia digital puede catapultar a una marca a nuestro ethos cultural. Pero si esa participación parece un pie de foto en Instagram corporativizado, sobreeditado y publicado dos semanas tarde, por ejemplo… digamos que dejar esa publicación en borradores sería lo más acertado.
Las marcas que realmente destacan en nuestro mundo impulsado por las redes sociales y tienen una relevancia cultural duradera son las que no se suben a todas las tendencias nativas digitales. Suelen hacer algo totalmente distinto: construyen su propio rincón en Internet, creando lo que nos gusta llamar “socialcosms”.
¿Cómo se ve eso? Empieza por saber exactamente quién eres y mantenerte fiel a ello. Considera a Ryanair, una marca que ha transformado su identidad de bajo costo en una presencia social descarada y cercana. Su humor es consistente, consciente de sí mismo e inconfundiblemente “Ryanair”. Cuando la marca participa en formatos de memes o conversaciones de tendencia sobre viajes aéreos (específicamente del tipo más económico), se siente natural y como si estuviera al tanto de la broma.
Por ejemplo, Stanley, cuyo vaso de culto se convirtió en una sensación en las redes sociales— y no gracias a brillantes campañas, sino a auténticas colaboraciones con creadorxs. Lxs fans de Stanley no se limitaron a comprar el producto, sino que hicieron suyas las botellas de agua, añadiendo accesorios, personalizándolas y mostrando sus colecciones en Internet. Apoyándose en este tipo de compromiso impulsado por la comunidad, Stanley ha creado un culto de seguidorxs, fidelizándolxs y fomentando un entusiasmo que ninguna tendencia puntual puede replicar.
¿El punto en común entre estas y otras marcas? La transparencia, la coherencia y la renuncia al rígido control corporativo. Las marcas de éxito en el ámbito social y cultural no se esfuerzan demasiado. Se apoyan en sus puntos fuertes, confían en la voz y el personaje que han desarrollado sus equipos sociales o de marca e invitan a su audiencia a formar parte de la historia.